Primavera
Las siembras
Con el fin de los fríos llega el tiempo de la siembra. Las tierras que han sido abonadas y 'gradiadas' comienzan a peinarse con el paso de los arados, guía de la futura siembra.
Muchos son los refranes que nos hablan de cuando sembrar 'Por san martino el ajo fino', 'Por febrero el buen ajero' etc. todos ellos labrados en la experiencia.
Las siembras son cuidadosamente planificadas para no cultivar dos años seguidos el mismo cultivo en el mismo sitio, para aprovechar al máximo el espacio etc.
Hacer los cierros
Aprovechando el brotar de los árboles y arbustos, es tiempo de 'hacer los cierros' lo que consiste en tomar varas y ramas y entrelazarlas, formando verdaderas paredes vegetales que separan unos prados de otros.
Las ramas son cuidadosamente entrelazadas para evitar que quede ningún resquicio por el que se puedan escapar los animales, a no ser los 'cancillos' que son las puertas de éstos recintos.
Recoger varas
También es buena época para recoger varas, ya que cuando comienzan a brotar tienen la longitud y la flexibilidad adecuada para hacer con ellas cestas, cestillos, carriegos etc. Hay quien prefiere el otoño para esta recogida pero en fin, cada maestrillo su librillo.
Las varas, si no son lo suficientemente flexibles, se ponen a remojo una o dos noches y quedan preparadas para que el tejedor despliegue su arte. Empezando por la base (según los entendidos lo más difícil) empiezan a tomar forma los diversos elementos de cestería, para acabar rematados con asas, quedando ya listos para su uso.
La hierba
Quizás sea una de las labores más trabajosas y penosas del campo, tanto por la dureza de su trabajo como por lo a veces ingrato de su resultado. Empieza todo el proceso allá por las lluvias de otoño (octubre) con la siembra de prados a voleo que con la humedad del terreno se cubren en primavera como una alfombra verde. Normalmente junto con la alfalfa (lo más corriente) se sembraban también avena o trigo para evitar que proliferara la mala hierba conocida como 'cenizo'. Tras cosechar la gramínea, quedaba la alfalfa, a la que se le solían dar tres cortes (tres 'pelos') seguidos de un riego.
Tras cada corte la hierba queda extendida sobre la tierra para que seque rapidamente, proceso que le permitirá conservárse sin problemas incluso más de un año. Si llovía, como acostumbra a hacer el tiempo tras segar, era necesario ir a 'volver la hierba', lo que consistía en que la familia se armaba de palos y colocaba el lado de la hierba que estaba en contacto con la tierra hacia arriba, para que seque.
Una vez secada, se llevaba a los pajares 'engavillada' (atada) en carros o carretillos (proceso que ha quedado obsoleto con las modernas empacadoras) y allí se guardaba para la época de escasez (el invierno).
Verano
La leña
El verano (sobre todo a finales de agosto) es la época adecuada para hacer acopio de leña para el invierno. La leña se trae del monte o se compra y la familia se reune todas las tardes para prepararla, unos serrando, otros metiendola al 'leñero' y los más pequeños atropando las astillas. Esta leña antes de ser preparada normalmente se tiene una o dos semana al aire para que el caluroso sol de agosto la seque rápidamente.
No solo se trae leña de árboles; las 'expediciones' con carretillos al monte para buscar escobas y urces son frecuentes. Algunas de éstas escobas servirán para quemar (al arder rápidamente y con energía suelen usarse para iniciar el fuego) pero otras pasarán a formar codojos (escobas muy anchas), a tapar agujeros en algunas construcciones, etc. Esta actividad es más propia de septiembre.
Antaño había la costumbre de quemar leña y enterrarla en brasas, para que a la vuelta de un año, en el lugar donde lo habíamos enterrado encontráramos carbón vegetal, muy apreciado por entonces.
Otoño
Sacar las patatas
Con la llegada de octubre, las patatas han perdido su hoja y va siendo tiempo de sacar las patatas antes de que las lluvias otoñales mojen las tierras haciendo que se vuelvan pesadas y difíciles de arar.
Suele haber labores previas a sacar las patatas como son, evidentemente, preparar la patatera que la acogerá, limpiar la tierra de la hoja de patata y de la 'moruca parrada' que la puebla, prepara las cestas, etc.
El proceso en sí se lleva a cabo con un arado, tirado bien con tractor o bien con un animal de tiro (más aconsejable). Con el arado se van abriendo los surcos, primero los impares (y se recojen las patatas que afloren) y después los pares (igual procedimento). Por último se da una segunda pasada continua a todos en busca de las que hayan podido quedar sin recoger aún. Es frecuente que en días posteriores con una azada se haga una nueva búsqueda de las pocas que quedan, lo que se conoce como 'rabusco'. Esta solía ser una actividad habitual en los pobres de antaño quienes solicitaban permiso al dueño de la finca para 'andar al rabusco' una vez hubiera terminado la cosecha.
La vendimia
La hoja empieza a amarillear y llega el tiempo de la vendimia. Las familias prepara excursiones con cajas y cogedores, unos instrumentos que permiten tomar la fruta se encuentre a la altura que se encuentre. La gente (no es que se vuelva loca) puebla los árboles en busca de frutos que servirán para llenar las despensas para el invierno.
La cosecha más habitual solía ser la uva, pero lo trabajoso de su mantenimiento ha hecho que casi todo lo que se recoja hoy en día sea de frutales. Antaño la cosecha de la vid solía servir para elaborar el vino a mano (a pie mejor dicho) y luego guardarlo en las bodegas, donde se mantenía más fresco y donde muchas veces tenían lugar meriendas, especialmente en verano cuando apretaba el calor.
Siguiendo con lo que hablábamos, manzanas, peras, nueces, castañas y otros frutos eran acopiados en despensas. Casi siempre durante el invierno se preparaban de alguna forma que fuera con calor: nueces y castañas 'torradas', manzanas (especialmente las de reineta) y peras asadas etc, alimentos todos ellos muy sabrosos y reconfortantes frente al frío.
Invierno
La matanza
Ya hemos hablado de ella en tradiciones.
El pan
Alrededor del pan son muchos los objetos de los que podemos hablar. Empezamos con las maseras que son artesas con patas y tapa (recuerdan un ataúd) donde se amasa el pan con ormiento (que hacía las veces de levadura, era en realidad restos de otro amasado) que después va al horno, por medio de una pala de madera redonda, previamente untada con harina. Para evitar que las hogazas se pegaran, se movían con un cachaviello, un palo alargado con forma de T y afilado en su extremo.
Había que hacer fuego dentro del horno hasta que tomara temperatura, en el mismo sitio donde iba a ir el pan, por lo que había que limpiarlo con las 'mondillas' que eran largas escobas humedecidas.
El pan solía guardarse en tablas colgadas del techo o en la propia masera (todo sea para que los ratones no lo prueben).
Junto con el pan se solían hacer otros amasados como tortas, picas, bollos, etc... Si quiere ver un esquema de lo hablado, haga click en la imagen.
Bombas de agua
Eran muy típicas y todavía usadas en muchas casas las bombas de agua, sobre todo en aquellas casas en las que el pozo era muy profundo. Debido a que por debajo de casi todas las casas de Villarrodrigo pasa un acuífero, rara era la casa que no tenía su propio medio de obtener agua.
Estas bombas requerían de un 'cebado', de un primer llenado de agua para que despues fuera efectivo el bombeo, que se aprovechaba para dar de beber a los animales e incluso para el consumo humano.
Arcas de grano
Para mantener las cosechas a buen recaudo de los ratones y otros animales, en las casas solía haber sitios para almacenarlos, bien paneras o bien arcas, que eran una especie de grandes cajones con patas (un poco elevados para evitar la humedad) y con buenos cierres donde se almacenaban los sacos de trigo, piensos, etc.
Escudiñas
Las escudiñas son recipientes para calentar o cocinar que eran muy típicos en la cocina típica villarrodriguesa. Se usaban para casi todo