La celebración
de la "Semana de la Vida Animal" es parte de las actividades
de carácter ecológico que hoy en día, ante el
deterioro del medio ambiente y de la calidad de vida que éste
nos permite, han alcanzado importancia prioritaria.
¿Puede justificar el hombre, por ejemplo, el hecho de aniquilar
o exterminar otras especies animales de la faz de la Tierra? Porque
no se trata ya de velar por el cuidado de los animales perdidos o
abandonados, ni de evitar su maltrato, pues de ello se ocupan algunas
instituciones de bien. Se trata más bien de cuidar la supervivencia
de las especies ante el peligro de su extinción, y de formar
conciencia del daño que esto significa para la humanidad.
Cada uno de nosotros vivimos en nuestro medio ambiente, en estrecha
relación con animales, plantas y minerales, propios de cada
realidad.
También la alimentación de unos depende de la existencia
de los otros. Ese es el maravilloso equilibrio de la naturaleza. Sabe
combinar perfectamente lo útil con lo bello. Cada ser está
dotado de lo necesario para poder sobrevivir y multiplicarse para
así perdurar su especie.
Hace muchísimos años aparecen los animales en la tierra,
se cree que primero surgieron los unicelulares, luego los invertebrados,
más adelante los peces, después los reptiles (acuáticos,
terrestres y voladores), los dinosaurios de los que se han hallado
restos en tantos lugares.
De la evolución de los reptiles surgieron los batracios, las
aves, y posteriormente los mamíferos, cuyo eslabón más
alto del reino animal es el hombre.
Cada hábitat tiene sus seres característicos, ya sea
el bosque, la pradera, el desierto, los ríos, mares y océanos,
o las zonas ártica y antártica.