Durante
siglos el hombre destruyó su hábitat de a poquitos.
Sin remordimientos lo destrozó de acuerdo con sus necesidades,
tradiciones y costumbres. Sin embargo, en el mundo ya no existen espacios
para las degradaciones colectivas. Las naciones se han reunido en
organismos internacionales que custodian la conservación de
los bosques existentes en el planeta.
El actual gobierno intenta unirse a esta ecológica tendencia
mundial con la creación de los bosques de producción
permanente en la Amazonía peruana y satisfacer así la
exigencia de los mercados mundiales de adquirir únicamente
productos maderables certificados.
La política forestal nacional que ampara la creación
de este programa se aprueba tras varias sesiones de la Mesa Nacional
de Diálogo y Concertación Forestal, creada por el Gobierno
como mecanismo participativo y democrático. De esas concertaciones
nacionales surge la Ley Forestal y de Fauna Silvestre 27308.
"Por primera vez se aprueba el Plan de Manejo Sostenible basado
en una concesión forestal por concurso público, con
lo que se garantiza la reposición del recurso forestal extraído",
afirma Marco Aurelio Romero Pastor, presidente de la Comisión
Ad Hoc del Inrena, encargada del concurso público para concesiones
forestales.
De esta manera, los productores sólo podrán extraer
de bosques denominados de producción permanente. "Esto
implica la prohibición absoluta de hacerlo en bosques que no
tengan esta calificación y que son considerados bosques de
conservación", asegura el funcionario.
Oportunidad para pequeños empresarios
Con el fin de permitir un desarrollo sostenible de los bosques naturales
amazónicos, la quincena de marzo se inicia la subasta de 12
millones 300 mil hectáreas para medianos y pequeños
empresarios.
La mayoría de las empresas forestales que trabajan en la Selva
peruana son de pequeños empresarios, actividad que genera 250
mil empleos anuales para familias de la Amazonía. Sin embargo,
con la puesta en marcha del programa de bosques permanentes se espera
aumentar esta cifra a 490 mil. "La comercialización de
los productos transformados implicaría para el Estado percibir
alrededor de 700 millones de dólares en impuestos y derechos
de recaudación", señala Romero.
Según estudios de la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando concluya
este proceso el Perú lograría un ingreso anual al PBI
de 11 mil millones de dólares y nuevas exportaciones de productos
maderables por 3 mil 500 millones de dólares.
En el primer tramo del programa se prevé la entrega gradual
de 21 millones 394 mil hectáreas ubicadas en bosques de producción
permanente de Madre de Dios, Ucayali y Loreto
En opinión de Romero, el Gobierno no sólo se limitará
a entregar en concesión los 12 millones de hectáreas
sino que también obligará a los empresarios a ejecutar
planes de manejo para garantizar la productividad permanente de los
bosques, la continuidad de los empleos y la generación de riqueza
a través de la reforestación.
El Perú no es el primer país latinoamericano en aplicar
este sistema; Brasil, Bolivia y Colombia nos llevan la delantera.
"Como miembro de la Organización Internacional de Maderas
Tropicales, está en la obligación de exportar maderas
provenientes de bosques cultivados. Sólo así resguardaremos
la diversidad biológica natural en áreas de protección
y reservas naturales", afirma. (F.H)