María Parado de Bellido

María Parado nació en la ciudad de Huamanga, Ayacucho aproximadamente en 1777. Fue una mujer notable que destacó por su valentía y heroísmo, sacrificando su vida por la libertad de la patria. Lo que conocemos a ciencia cierta de esta extraordinaria mártir es bastante escaso y probablemente ha sido alterado por la tradición oral. Sin embargo, sabemos que su esposo e hijo luchaban entre los patriotas y que una de sus cartas cayó en manos de Carratalá. María Parado de Bellido prefirió morir, dejando huérfanos a sus hijos, antes de traicionar los secretos de los insurgentes. Después de haber sido paseada por la plaza pública donde debía llevarse a cabo su ejecución y leída en voz alta su sentencia que la condenaba a muerte, la notable mujer dijo, dirigiéndose altivamente a sus verdugos: "No estoy aquí para informarles a ustedes, sino para sacrificarme por la causa de la libertad". Este hecho ocurrió en La Pampa del Arco el 27 de marzo de 1822.Las tropas realistas estaban replegadas en el interior. En la entonces ciudad de Huamanga, el general Carratalá había establecido una plaza fuerte. Esta no impidió la formación continua de fuerzas patriotas, una de las cuales se hallaba en el distrito de Parás, perteneciente a la provincia de Cangallo, a órdenes de Quiroz. En este grupo de patriotas enrolóse uno de los hijos de la célebre huamanguina. Deseosa ella de evitarle peligros, quiso rescatarlo, enviando para tal caso 500 pesos al jefe de la guarnición, Quiroz no tuvo inconveniente en devolver el hijo a la madre, pero antes llamó a éste a su presencia para comunicarle la petición de María Parado. Tomás Bellido, con un gesto de hermoso patriotismo, negóse a volver al hogar y aconsejó a su jefe la aceptación del dinero para el servicio de la causa. Al saber la actitud de su hijo, la Bellido, entusiasmada, trabajó desde ese día en favor de la causa libertadora.
En el distrito de Parás residía también el marido de María Bellido, en compañía de uno de sus hijos, trabajando ambos en la sección correos.
Conocedora María Parado de los planes de Carratalá, que pensaba mandar una fuerza a Parás, notició a su marido de ello mediante una carta que hiciera escribir por Matías Madrid. El contenido de la carta lo transcribe Miranda, no pudiéndose tomar por cierta, porque parece imposible que se haya podido conservar íntegra y exacta, tan sólo mediante la tradición oral.
El encargado de llevar la carta encontróse, poco antes de llegar a su destino, con unos sacerdotes realistas, los que se informaron, mediante engaños, de la misión del portador y del contenido de la carta, comunicándosela inmediatamente a Carratalá. Como es de suponer, el general de las tropas españolas, tomó inmediatamente una severa medida, la prisión de María Parado. Fue apresada en su misma casa, el 29 de marzo, según Miranda. Al día siguiente fue trasladada al Cuartel General, sito en la Plaza de Armas. Esta casa existe aún, de propiedad del doctor Angel Cavero, hasta hace poco, es hoy la Prefectura de Ayacucho. Como la letra de la carta era diferente de la firma, al decir Miranda, Carratalá quiso descubrir al autor de ella y ofreció la vida a María, a condición de la delación, pero esta valerosa mujer se negó a tan ruin acción y escogió la muerte, sabiendo que con ella dejaba en la orfandad a sus menores hijos. Ante su mutismo, fue dada la orden de su fusilamiento, efectuándose la ejecución en La Pampa del Arco.
Para trasladarse al lugar donde debía efectuarse su sacrificio, la obligaron a dar una vuelta a la plaza principal, en donde en cada esquina, un emisario leía en voz alta, la orden de muerte por alta traición. Más esta inigualable mujer, no se alteró en ningún momento, y así serena marchó al encuentro de la muerte. Se dice que quisieron vendarla para el fusilamiento, mas ella se negó, muriendo como mueren los valientes. Hay quien describe cómo estuvo vestida el día funesto de su ejecución: traje blanco con pintas negras y sombrero de paja. Esto parece más bien obra de la fantasía. Su cadáver fue trasladado al templo de La Merced, donde era costumbre exhibir a los ajusticiados como escarmiento.

Nuestra heroína fue enterrada en la iglesia de Chiquinquina, paradigma inmortal del más puro patriotismo y de la capacidad heroica de nuestra raza.

 
La heroína María Parado de Bellido
María Parado de Bellido

Carratalá de mi presencia aparta
el vano afán de verme arrepentida;
yo moriré de tus infamias harta
antes de ver mi patria vencida.

Desnudo el pecho, el corazón parte
y haga pedazos la bala homicida
mas no diré quién firmó esa carta
ni por todas las glorias de la vida.

Cúmplace ya tu sentencia terrible
y no me exijas más, un imposible
no me exijas que traidora delate
porque en el corazón huamanguino no late.

Que en este pecho que el dolor taladra
y donde artera la traición no cuadra
no he venido aquí a delatar
sino a morir, antes que traicionar

M A M J J A S O N D