Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

Según el proyecto divino hemos sido creados para ser BENDECIDOS, con toda clase de bienes celestiales y espirituales. ELEGIDOS, para ser santos y santas. DESTINADOS, a ser hijos e hijas de Dios y un día heredar el Reino.

Pero la desobediencia primera cambió la Bendición en maldición, la Elección en rechazo, y el Destino y herencia en exilio. El Proyecto divino sufre un gran revés, pero no se destruye, será asumido y perfeccionado por el propio Dios.

Es en este Proyecto divino donde María juega un rol determinante. Ella permanece fiel, a la Bendición, a la Elección, al Destino y a la Herencia.

El pecado no la toca, permanece inmaculada, sin mancha, por estar llena de Gracia. María colabora en la reposición del proyecto divino, aceptando la maternidad del Hijo de Dios, que nos devolverá la Bendición, la Elección, el Destino y la Herencia.

En María aprendemos esa gran lección de la responsabilidad ; Mientras Adán y Eva se culpabilizan mutuamente, María asume la responsabilidad que el Señor le confía. ¡Hágase en mi, tu palabra!

Si Adán y Eva manifiestan la fragilidad de la palabra humana, María y Jesús nos presentan su fortaleza. La palabra dada vuelve a tener fortaleza y vigencia.

Si Eva y Adán representan a la persona que no es capaz de asumir compromisos a corto y largo plazo, porque todo es transitorio y cambiable, María y Jesús nos dicen que sí es posible, asumir, vivir compromisos de por vida, con la confianza puesta en Dios.

La Celebración de la Inmaculada es una fiesta para agradecer la misericordia divina manifestada a toda la humanidad. Es fiesta para agradecer las maravillas realizadas por Dios en María, al llenarla de Gracia.

Es una ocasión propicia para ofrecernos a colaborar, como María, en el Proyecto divino: Si hemos sido bendecidos, bendiciendo y compartiendo esos bienes espirituales, celestiales y materiales que el Señor nos ha otorgado.

Si hemos sido Elegidos para ser santos, viviendo las virtudes que nos llevarán por el camino de la santidad y que hemos ido sembrando en el transcurso del mes de María: la piedad, el amor a Dios y nuestros hermanos, la limpieza de corazón, la humildad, la paciencia y esperanza.

Si hemos sido destinados a ser hijos a hijas de Dios vivamos alegres y confiados sin caer en la mancha del pecado, siendo consecuentes con la dignidad de ser Hijos de la mas santa y mejor de las madres.

 
La VirgenMaría

Clementísima Madre de Dios

¡Oh clementísima Virgen María,
Madre de Dios,
Reina del Cielo,
Señora del mundo,
Júbilo de los santos,
Consuelo de los pecadores!
Atiende los gemidos de los arrepentidos;
calma los deseo de los devotos;
socorre las necesidades de los enfermos;
conforta los corazones de los atribulados;
asiste a los agonizantes;
protege contra los ataques de los demonios
a tus siervos que te imploran;
guía a los que te aman
al premio de la eterna bienaventuranza,
en donde con tu amantísimo hijo Jesucris
to
reinas felizmente por toda la eternidad.

Amén.

Tomás de Kempis

M A M J J A S O N D