Día del Jardín de la Infancia

La primera semana del mes de octubre está dedicada al Día del Jardín de la Infancia que son los Centros de Educación Inicial, encargada de acoger a los infantes de 3 a 5 años de edad, con la finalidad de apoyarlos en el desarrollo emocional, intelectual y psicomotriz. Esta etapa que vive el infante está llena de fantasía y su actividad es el juego.
Se denomina escuela-jardín al establecimiento donde se educan los niños desde los 3 a 5 años de edad, antes de iniciar su educación primaria. El pedagogo alemán Federico Froebel creó esta institución a principios del siglo XIX.
Para facilitar su conocimiento del mundo exterior se da importancia fundamental a la educación de los sentidos. Uno de los métodos más interesantes es la utilización de los elementos geométricos variados, como esferas, cilindros y cubos de colores. Estos dan al niño ideas de color, forma y movimiento.
Un cubo de madera dividido en ocho cubos más pequeños, le permite relacionar el todo con las partes y adquirir, comparándolo, ideas de peso y volumen.
Considerando como ser creador, el niño tiene en la actividad voluntaria el mejor método para desarrollar sus facultades.
La misión de esta escuela consiste en despertar esa actividad mediante trabajos educativos que entretengan al niño del mismo modo que un juego. Para lograrlo se pone a su disposición una variedad de elementos: pintura, lápices de colores y semillas, también práctica de modelado en arcilla y cartón son utilizados para representar los personajes de sus cuentos preferidos.
La música, una de las materias más importantes de la Escuela Jardín, ofrece a los niños numerosos motivos de interés.
La tarea del docente estriba en dirigir con inteligencia los intereses y deseos de los niños,. Anotando sus trabajos y progresos. Esta actividad libre favorecerá la autoeducación de los niños.
Celebrando el Día del Jardín de Infancia, debemos tener en cuenta que la infancia es una etapa donde se debe desterrar todas las emociones negativas que pueden transmitir los mayores a los niños.

 
Infantes

Poesía al Infante

Muhammad,
ángel pobre a escasa distancia del
fusil de un cazador de sangre fría. Uno
a uno la cámara acecha los movimientos del niño,
que se funde con su imagen:
su rostro, como la mañana, está claro,
claro su corazón como una manzana,
claros sus diez dedos como cirios,
claro el rocío en sus pantalones.
Su cazador debería habérselo pensado
dos veces: le voy a dejar hasta que sepa deletrear
esa Palestina suya sin equivocarse...
me lo guardo en prenda
y ya le mataré mañana, ¡cuando se revuelva!

 

Mahmud Darwix

 

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