Se adivina desde la lejanía sobre la llanura como una inmensa mole de granito milenaria,
la cabeza cercenada de un gigante que reposa en el suelo, una lenta tortuga con pasos
infinitamente lentos, yelmo de un paladín de tiempos antiguos o cualquier otra cosa
que se nos antoje imaginar. Es un bello monumento natural, magma petrificado y esculpido
por los elementos durante miles de años que llega a superar los 40 metros de altura y
ronda los 70 de diámetro, y que constituye, sin duda alguna, la seña de identidad más
clara y antigua de nuestra comunidad.
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Los lugareños bautizaron los distintos recovecos de la Peña Gorda con distintos nombres
que aún en nuestros días son de uso común. El Ceño Grande, por ejemplo, que se sitúa
en el extremo Sur de la Peña, es una gran terraza natural al cobijo de los vientos y
la lluvia al que se asciende gracias a una serie de huecos y que se queda a media altura
de la roca. Para ascender a lo alto de la Peña debemos tomar el camino del otro extremo,
al Norte. Allí encontramos el Ceño Chico, una pequeña explanada a pocos metros de altura
y de muy fácil ascenso. Si seguimos ascendiendo, encontraremos una pequeña pared vertical
de un metro y medio de altura aproximadamente que se asemeja a una escalera; ésta es la
conocida como Presa Mala, pero con un poco de ayuda no resulta tan mala como su nombre
pretende hacernos creer. Una vez superado este obstáculo deberemos caminar recto hasta
llegar a una roca que parece estuviera desprendida—tranquilos, sólo lo parece— y entonces
girar a la izquierda. En este momento encontraremos un camino un poco peligroso debido a
la presencia de malezas que pueden hacernos resbalar si no vamos con cuidado. A
partir de aquí sobran las explicaciones; lo único que debemos hacer es continuar
el ascenso siguiendo los diversos huecos horadados en la peña que nos marcan el camino. Autor: Montes2003 |
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En los últimos años la Peña Gorda ha ido sufriendo sobre su piel algo más que la fuerza natural del viento y el agua. Esta otra fuerza ha sido la mano del hombre, manos que ha claveteado con elementos de escalada el granito de la insignia de este modesto pueblo. Los hijos de esta comunidad nos sentimos profundamente dolidos por algo que es modificar innecesariamente el aspecto natural de la Peña y para lo cual no se ha pedido ningún permiso oficial ni de ningún tipo al ayuntamiento. Desde aquí provecho para transmitir nuestro malestar por estos hechos y asimismo pedir a futuros visitantes que respeten nuestro entorno natural. Quizás esto pueda parecer algo nimio pero es razonable pensar que se debe respetar el patrimonio de un pueblo, sobre todo esta obra de la naturaleza que para algunos es un desconocido patrimonio de la humanidad. [!] Nota: Esto no es una opinión personal del autor de esta web, aunque la comparta, sino el sentimiento común del pueblo.
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