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El carnaval ha sido siempre una fiesta esperada por los mozos para disfrazarse o
antruejarse como suele decirse más comúnmente en el pueblo a la acción de vestirse
para el antruejo. Se entiende por antruejo los tres días de carnaval.
En esta fotografía de finales de los 60 tomada en el vecino pueblo de La Vidola
podemos ver a nuestros ascendientes ataviados para las fiestas de carnaval.
En esta imagen podemos ver a algunos de los mozos del pueblo con un aspecto bastante distendido, con instrumentos musicales y algunos elementos que denotan que estaban celebrando un día de fiesta. La vida de los mozos, como la de todos los habitantes del pueblo, era bastante dura debido a los trabajos propios de la vida en el campo, por ellos los días de fiesta y de farra eran muy disfrutados por estos jóvenes.
Las bicicletas se popularizaron como medio de transporte ante la imposibilidad de acceder a medios de locomoción de motor que no estaban al alcance de casi nadie y mucho menos de los más jóvenes. Todo el que podía se hacía con una, muchas veces comprándola de segunda o tercera mano y tras un duro sacrificio. Hoy no somos conscientes de la importancia que tuvieron durante años, la posibilidad de salir de las fronteras del pueblo y las posibilidades que esto abría.
Desde muy pequeños los niños de La Peña han ascendido a la peña gorda convirtiéndose
en un lugar de juego excepcional. En contra de lo que pidiera parecer, no es ninguna
temeridad dejar a los niños a su cargo, no se recuerda en el pueblo ninguna desgracia
provocada por una caída de la peña.
En esta foto del verano de 1961 podemos ver dos niños de unos 8 y 13 años ascendiendo a la peña gorda.